Siempre pensaste que nunca serías como tus padres, pero no te engañes, ellos también fueron jóvenes soñadores que se creían capaces de conquistar el mundo con su guitarra y sus radicales pantalones de campana para los días especiales. Nosotros somos jóvenes soñadores, con cámaras de foto y un conjunto diferente para cada día del año.
Condenados a días de rutina. A trabajar para poder pagar. Ha levantarte cada día del año a las 7 de la mañana, tostada, mantequilla y mermelada y a empezar el maravilloso día. Estaremos horas trabajando para alguien que odiaremos, y ni siquiera nos daremos cuenta. Gastaremos tantas horas en un trabajo con el que nunca habíamos soñado. Dónde quedó eso de ser cantante, veterinario, o medico como tus padres.
Estaremos mas solos que nunca, pero eso si, con pareja, qué se sentirá tan sola como nosotros. No recordarás lo que eran los besos regalados y contar la anécdota de la vieja de la cola del supermercado.
Trabajarás para ahorrar y hacer un viaje maravilloso que no podrás hacer hasta que tus hijos ya no te necesiten…entonces si que te sentirás solo y abandonado.
Ellos serán los únicos que te darán un cariño incondicional y que cada noche que los acuestes pedirás por favor que crezcan sanos, guapos y con un futuro brillante, pero sobre todo, normales.
Cuando su atención empiece a estar en otras personas llamadas amigos ya solo te darán cariño por dinero, y más tarde ni eso.
Las noches en vela con tu cigarro, pensando en la vida, en quien eres y en qué te quieres convertir, se convertirán en noches de lectura, para no pensar demasiado, no nos vayamos a dar cuenta que esta no es la vida con la que tantos años habíamos soñado y lo cagemos todo.
Una casa preciosa, un marido trabador y afortunado, unos niños tan monos y un trabajo bien pagado, que más podríamos pedir a la vida.
Siempre he sabido que nunca sería doctora, arquitecta, peluquera o cantante.
Siempre supe que yo de mayor iba a ser artista, pero he cambiado de opinión.
Yo de mayor quiero ser niña.











